Estoy cansada de bajar y bajar
Es hora de empezar de nuevo
De comenzar a escalar
Aquellos peñascos que
Están frente a mi y que
Se oponen a mi crecer
Aquellas murallas que
Me privan de la libertad
De soñar, de pensar, y de amar

Y es que esas cadenas
Se aferran a mi vida
Como hierros que brotan
Del fondo de mi corazón
Y me impiden seguir adelante
Y con su frialdad me lastiman
Y me hieren como la herida
De un frío puñal que penetra
Lentamente en mi alma.

Alma enamorada que su delito
Fue enamorarse de quien no debía
Y en silencio amaba a un corazón
Que mezquino y soberbio,
No permitió que naciera
Un sentimiento igual al suyo,
Quiera Dios que esta alma
Encuentre paz y sosiego
Y no continúe errante
Como aquel caminante
Que perdió su camino.

Camino que anheló siempre
Y conducía a la felicidad,
Y que hoy he decido
Volver a encontrar aquel camino
Y aunque no sepa por donde
Debo yo de caminar
Se que en Dios encontraré
Ese sendero y en el yo confiaré
Para que haga a mi alma descansar
Y sane las heridas de mi corazón
Y cual dulce maestro le enseñe
Nuevamente a amar.