Tengo tu imagen grabada,
en los mejores recuerdos,
que guardo como tesoros,
del maravilloso pasado,
que viví junto a tí.
Hoy que te encontré de nuevo,
le doy gracias a Dios,
que me concedió la dicha,
de poder contarte,
como el mejor de mis amigos.
En verdad amigo mío,
tu presencia es mi alegría,
tu mirada luz que al día,
no le envidia su hermosura,
y de mi vida es la guía.
Hoy que te encontré de nuevo,
se entonaron dulces melodías,
escritas por nuestras almas,
desde ayer y hasta siempre.
Quizo Dios con su infinita sabiduría,
unirnos a los dos,
con el lazo de una eterna amistad,
que ni el tiempo, ni la distancia,
han logrado separar.
Hoy que te encontré de nuevo,
el sol brilló intensamente,
para alumbrar alegremente,
el camino que seguiremos,
hasta encontrarnos con Dios.

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